Persianas · 13 min de lectura
Persianas en invierno en Vitoria-Gasteiz: heladas, frío y cajones que pierden calor
Por el equipo técnico de Persianas Arechavala · Actualizado el
Vitoria suma cerca de medio centenar de días de helada al año y eso se nota en las persianas. Te explicamos qué le pasa al PVC con el frío, por qué no hay que forzar una persiana pegada por el hielo y cómo dejar el cajón aislado antes del invierno.

El invierno de Vitoria, en datos
Vitoria-Gasteiz está a algo más de 500 metros de altitud, en plena Llanada, con un clima de transición entre el atlántico y el continental. Para las persianas eso significa dos cosas: humedad durante buena parte del año y muchas noches de helada. Las normales climatológicas de la estación de AEMET de Foronda-Txokiza, junto al aeropuerto y a 513 metros, dan para el periodo 1981-2010 una media de 49,4 días de helada al año, 53,6 días de niebla y una humedad relativa media del 75 %.
El frío no se reparte de manera uniforme. Enero suma 12,1 días de helada de media, febrero 11,5 y diciembre 9,8, y la temperatura mínima media de enero y febrero ronda el grado sobre cero. Pero también hiela en noviembre, en marzo e incluso, alguna vez, en abril y octubre. Es decir, durante casi medio año tus persianas pueden amanecer por debajo de cero, y lo hacen justo a la hora en que las subes.
Fuera de la capital el patrón se repite. En Legutio, junto al embalse de Urrunaga, las nieblas y las heladas de invierno hacen que la reparación de persianas en Legutio gire en esos meses alrededor de paños pegados y lamas partidas.
| Mes | Días de helada | Mínima media | Humedad media |
|---|---|---|---|
| Octubre | 0,7 | 7,5 °C | 77 % |
| Noviembre | 4,8 | 4,0 °C | 82 % |
| Diciembre | 9,8 | 1,9 °C | 84 % |
| Enero | 12,1 | 1,2 °C | 83 % |
| Febrero | 11,5 | 1,1 °C | 79 % |
| Marzo | 7,3 | 2,7 °C | 72 % |
| Abril | 2,9 | 4,1 °C | 72 % |
Qué le hace el frío a una persiana
Una persiana enrollable es un conjunto de piezas de materiales distintos que se mueven unas contra otras: lamas de PVC o aluminio, guías de aluminio o acero, un eje octogonal de acero, una cinta textil, un recogedor con muelle y, a veces, un motor tubular. Cada material reacciona al frío a su manera y eso, repetido mañana tras mañana, es lo que acaba dando guerra.
Hay cuatro efectos que vemos cada invierno en Vitoria. Ninguno rompe una persiana sana de la noche a la mañana, pero cualquiera de ellos remata una persiana que ya venía tocada.
- PVC rígido: las lamas pierden flexibilidad y se parten si se fuerzan.
- Hielo en las guías: el paño se queda pegado y no corre.
- Condensación en el cajón: moho, óxido en el eje y frío en la habitación.
- Ciclos de frío y calor: holguras en guías, tornillería floja y ejes que se descuadran.
Lamas de PVC quebradizas: por qué se parten con helada
El PVC es un plástico que con calor se ablanda un poco y con frío se endurece. En verano una lama de PVC puede doblarse ligeramente al rozar con la guía y recuperar su forma; con varios grados bajo cero esa misma lama no tiene margen, y un tirón seco la parte por el machihembrado. Por eso tantas lamas rotas aparecen en enero, en una persiana que ha subido sin problema todo el otoño.
Si además la persiana tiene años, el PVC ya ha perdido parte de sus aditivos por el sol y está más frágil. Una lama blanquecina, con microfisuras o que suena a hueco al golpearla con el nudillo es candidata a partirse con la primera helada fuerte. En esos casos conviene cambiar las lamas dañadas antes del invierno, no después.
Si toca cambiar el paño
En fachadas muy expuestas o en persianas grandes, el aluminio relleno de espuma de poliuretano aguanta mejor el frío y aísla más que el PVC. Comparamos los dos materiales con detalle en lamas de persiana de PVC o aluminio; la decisión depende del tamaño del hueco, del peso que puede mover tu sistema y de si quieres motorizar.

Persiana pegada por el hielo: no fuerces la cinta ni el motor
Es la llamada típica de una mañana de enero: la persiana no sube, o sube un palmo y se queda. Si ha llovido o ha habido niebla por la noche y luego ha helado, lo más probable es que el agua acumulada en el fondo de las guías o entre la lama final y el alféizar se haya congelado y tenga el paño sujeto.
Lo peor que puedes hacer es tirar más fuerte. Con cinta, el esfuerzo se va a la cinta, que se deshilacha o se parte, y al recogedor, cuyo muelle sufre. Con motor, el problema es doble: si mandas la orden varias veces seguidas, el motor tubular empuja contra un paño bloqueado, se calienta y, en los modelos sin detección de obstáculos, puede arrancar los enganches del eje o romper lamas. Muchos motores llevan una protección térmica que los desconecta un rato; si tu persiana deja de responder después de varios intentos, es eso, no una avería.
Qué hacer en su lugar
Espera a que suba la temperatura, que en muchos días de helada es cuestión de una o dos horas. Si tienes prisa, calienta la habitación o acerca un secador de pelo a la parte baja de la guía desde dentro, a una distancia prudente y sin aplicar calor concentrado sobre las lamas de PVC. No eches agua caliente: se vuelve a congelar en las guías y empeora el problema.
Cuando la persiana se suelte, súbela despacio y fíjate en si arrastra algo o se tuerce. Si ya no sube aunque no haya hielo, la causa es otra, y la repasamos en la guía de la persiana que no sube.
Persianas motorizadas en invierno
Los motores con detección de obstáculos y final de carrera electrónico se paran solos al notar el paño bloqueado, lo que protege mucho la persiana en una mañana de helada; si vas a cambiar el tuyo, tenlo en cuenta al elegir la motorización de persianas. Si tu motor es antiguo, de final de carrera mecánico, o tienes las persianas programadas para subir a una hora fija, en invierno conviene retrasar esa hora o desactivar la programación los días de helada. Si el motor zumba y no gira aunque no haya hielo, toca reparar la persiana eléctrica.
Condensación en el cajón de obra
Buena parte de los pisos de Vitoria construidos antes de los años noventa tienen el cajón de la persiana de obra, metido en el muro y cerrado por dentro con una tapa de madera o de aglomerado. Es un hueco que comunica con la calle por la ranura del paño y con la habitación por las juntas de la tapa, normalmente sin aislamiento. En invierno el aire exterior enfría las paredes del cajón y el aire templado y húmedo de la casa, al tocarlas, se condensa.
Los síntomas son fáciles de reconocer: moho o manchas oscuras en la tapa, olor a humedad al abrir el registro, gotas en la cara interior, óxido en el eje y en los soportes y, a veces, una mancha en el techo justo encima de la ventana. Con una humedad media que en Vitoria pasa del 80 % en noviembre, diciembre y enero, la condensación en un cajón frío es casi segura. En el valle de Ayala, más húmedo todavía, es la avería de invierno por excelencia, y la vemos a menudo en la reparación de persianas en Laudio.
- Moho en la tapa del cajón o en la pared que lo rodea.
- Gotas o manchas de agua en el interior del registro.
- Óxido en el eje, en los rodamientos o en los soportes.
- Corriente de aire frío por la ranura del paño y por las juntas de la tapa.

Puentes térmicos del cajón y cómo se mejoran
Un puente térmico es una zona de la fachada por donde el calor se escapa más deprisa que por el resto. El cajón de persiana sin aislar es uno de los más claros: tiene menos espesor que el muro, está lleno de aire que se renueva por la ranura y la tapa casi nunca cierra bien. El Documento Básico HE del Código Técnico fija las exigencias de ahorro de energía de los edificios y obliga a tener en cuenta los puentes térmicos de la envolvente; en una vivienda antigua no te lo exige nadie, pero el frío y la factura de calefacción te lo recuerdan.
La buena noticia es que el cajón se puede mejorar sin obra, en una visita y con la persiana en su sitio.
Aislar el interior del cajón
Se reviste el interior del cajón (techo, fondo y laterales) con planchas aislantes de poco espesor, cuidando de no rozar el paño cuando está enrollado. Es la medida que más se nota en la temperatura de la pared y la que acaba con la condensación.
Sellar la ranura y la tapa
Se colocan cepillos o burletes en la ranura por donde sale el paño, que frenan el aire sin estorbar el movimiento, y se sella la junta de la tapa con burlete. Si la tapa está deformada o podrida por la humedad, compensa cambiarla por una nueva que cierre bien.
Cambiar el cajón entero
Cuando se cambia la ventana o la persiana completa, lo más eficaz es sustituir el cajón de obra por un cajón compacto o un monoblock con aislamiento incorporado. Es un trabajo de instalación de persianas y conviene planificarlo fuera de los meses más fríos.
Dilatación, contracción y guías que se descuadran
Vitoria tiene una oscilación diaria considerable: en las normales de Foronda, la diferencia entre la máxima y la mínima media es de unos 7,5 grados en enero y de más de 13 en julio. A eso se suma el contraste entre una fachada que recibe sol de mediodía y la misma fachada de madrugada. Las guías de aluminio, las lamas y el eje se dilatan y se contraen con cada ciclo.
Con los años, ese movimiento afloja la tornillería de las guías, abre holguras en los soportes del eje y, en persianas anchas, curva ligeramente las lamas. El síntoma es una persiana que roza más en un lado, que se tuerce al subir o que golpea en las guías cuando hace viento. Es una avería lenta que conviene atajar pronto con una reparación de persianas: reapretar y realinear cuesta mucho menos que cambiar lamas partidas.
Los barrios y su persiana: lo que vemos cada invierno
El tipo de edificio cambia mucho el problema. En los bloques de los años sesenta y setenta de barrios como Zaramaga, Coronación o el Ensanche abundan los cajones de obra sin aislar, las persianas de PVC con muchos inviernos encima y las cintas que pasan por una ranura húmeda. Ahí la queja típica es el frío por el cajón, la condensación y las lamas que se parten.
En los barrios más recientes, como Lakua, Salburua o Zabalgana, las ventanas suelen venir con cajón compacto aislado y muchas persianas son ya de aluminio o están motorizadas. El problema invernal ahí es otro: motores programados que intentan subir con el paño helado y finales de carrera que se desajustan. En el Casco Viejo hay muchos edificios antiguos con la fachada protegida, de modo que cualquier cambio de cajón o de paño hay que estudiarlo con cuidado. Atendemos toda la ciudad y puedes ver cómo trabajamos en Vitoria-Gasteiz.

Mantenimiento antes del invierno: la revisión de octubre
Casi todo lo que falla en enero se ve en octubre si sabes dónde mirar. Dedica una tarde a repasar las persianas de la casa antes de que lleguen las primeras heladas de noviembre.
- Limpia las guías por dentro con un cepillo estrecho o un paño enrollado en una varilla: la suciedad retiene agua y el agua se congela.
- Si después sigue dura, un lubricante seco en spray, de silicona o teflón, en poca cantidad. Nunca aceite ni grasa.
- Revisa la cinta en toda su longitud: si está deshilachada, cambiarla antes del invierno evita que se parta con el paño pegado. Tienes los pasos en la guía para cambiar la cinta de la persiana.
- Comprueba que el recogedor recoge la cinta con fuerza; si se queda floja, el muelle está cediendo y toca el cambio de cinta y recogedor.
- Abre el registro del cajón: busca moho, gotas y óxido, y mira si entra corriente por la ranura.
- Comprueba que la lama final apoya recta y que el agua del alféizar desagua y no se queda en la base de las guías.
- Si hay motor, sube y baja del todo para ver que para en su sitio y que no zumba ni tarda más de lo normal.
Cuándo es una urgencia y cuándo puede esperar
Una persiana pegada por el hielo casi nunca es una urgencia: con paciencia se suelta sola. Sí lo es una persiana que ha caído de golpe por una cinta rota, un paño descolgado que deja la ventana a la vista en un bajo o un primer piso, o un motor que no responde con la persiana subida y la casa sin poder cerrarse por la noche.
Para esos casos tenemos servicio de urgencias de persianas las 24 horas, los 365 días, y dentro de Vitoria-Gasteiz llegamos en menos de 20 minutos con unidades móviles repartidas por los barrios; en el resto de Álava te damos la hora estimada al llamar. Para todo lo demás, la valoración es gratuita, te damos un presupuesto cerrado antes de empezar y el trabajo queda con garantía por escrito.



