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Persianas Arechavala

Persianas · 13 min de lectura

Persiana de PVC o aluminio: qué lama, qué cajón y qué guías elegir al cambiar la persiana entera en una ciudad fría como Vitoria

Por el equipo técnico de Persianas Arechavala · Actualizado el

Al cambiar una persiana se eligen a la vez lama, cajón, guías y accionamiento, y el color es lo último. Te explicamos qué lama conviene a cada hueco, cómo se comporta cada material con el frío de Vitoria, qué cajón aísla mejor y qué pedir en el presupuesto.

Tres muestras de lama de persiana sobre una mesa de taller: PVC blanco, aluminio gris con espuma aislante y madera, junto a un flexómetro

En resumen

  • Para ventanas pequeñas y medianas de uso diario, el PVC es ligero, silencioso y suficiente; en huecos anchos, fachadas muy expuestas o colores oscuros, el aluminio térmico aguanta mejor sin combarse.
  • Con heladas frecuentes, el PVC viejo se vuelve frágil y se dilata y se contrae más que el aluminio: en Vitoria es un argumento real a favor del aluminio térmico en huecos grandes.
  • El aluminio extrusionado y la persiana de seguridad son para bajos, locales y accesos donde importa que el paño no se pueda levantar desde fuera.
  • El cajón es el punto por donde más frío se escapa: aislarlo y sellarlo al hacer la instalación de persianas se nota tanto como la lama.
  • Si algún día vas a querer motor, dilo antes de instalar: el eje, el cajón y la llegada de corriente se preparan de otra manera.

La respuesta corta: persiana de PVC o aluminio según el hueco

En un piso con ventanas de tamaño normal, a un patio o a una calle sin viento fuerte, una persiana de lamas de PVC funciona muy bien: pesa poco, sube con suavidad a mano y hace poco ruido. Es lo que hay en la mayoría de los bloques de Vitoria construidos entre los años sesenta y los noventa.

Cuando el hueco es ancho, como un salón con puerta de terraza o un ventanal, cuando la fachada está muy expuesta al viento o al sol de tarde, o cuando quieres un color oscuro, conviene pasar a aluminio térmico: una lama de chapa de aluminio perfilada y rellena de espuma de poliuretano inyectada. Es más rígida, se deforma menos con los cambios de temperatura y aísla algo mejor bajada.

Si la ventana está en planta baja, da a una zona de paso o protege un local, lo razonable es valorar aluminio extrusionado o una persiana de seguridad. El cajón, las guías y el accionamiento se deciden según el hueco y el uso de la habitación; te lo contamos para que llegues a la visita sabiendo qué preguntar y para que ninguna pieza vieja lastre a las nuevas.

Cómo funciona una persiana enrollable, en dos minutos

Conviene saber qué piezas hay, porque en el presupuesto aparecerán por su nombre: el paño, que son las lamas enganchadas entre sí; el eje, el tubo del cajón sobre el que se enrolla; las guías laterales, por las que baja recto; y el accionamiento, que puede ser cinta con recogedor, manivela o motor tubular.

El paño se sujeta al eje con flejes o enganches y abajo termina en la lama final, más robusta, que apoya en el alféizar y hace de tope. El eje suele ser octogonal de acero galvanizado: de 40 mm en ventanas normales y de 60 mm en balconeras, en paños pesados o con motor. La cinta habitual es de 22 mm, y de 14 mm en persianas pequeñas y compactas; es la pieza que más se gasta, y su cambio de cinta y recogedor es la avería más común. Cuando una pieza no está a la altura del peso del paño, las demás sufren, y ese es el origen de muchas averías que acaban en una reparación de persianas.

PVC, aluminio térmico, extrusionado o de seguridad: las diferencias reales

Cada material tiene su terreno, y el más caro no acierta si no encaja con el hueco. La tabla resume lo esencial.

Comparativa orientativa de materiales de lama para persiana enrollable
MaterialPeso y rigidezDónde encajaAccionamiento habitualPunto débil
PVCLigero, poco rígidoVentanas pequeñas y medianas, colores claros, fachadas resguardadasCinta y recogedorSe comba en huecos anchos; con años y frío se vuelve frágil
Aluminio térmicoMedio, rígidoSalones, balconeras, fachadas expuestas, colores oscurosCinta de buena calidad o motorPesa más; el lacado rayado deja entrar la corrosión
Aluminio extrusionadoPesado, muy rígidoBajos, garajes, trasteros, localesCasi siempre motorNecesita eje, cajón y guías a su medida
Persiana de seguridadPesado, reforzadoAccesos fáciles desde la calleMotorSolo protege mientras está bajada

Lama de PVC

La más extendida en vivienda. No se oxida y se mueve con poco esfuerzo, lo que alarga la vida de la cinta y del recogedor. Su punto débil es la rigidez: como orientación, a partir de metro y medio largo de ancho empieza a hacer barriga y a vibrar con el viento. Con los años, el sol y el frío, además, pierde resistencia al impacto: una lama vieja que en verano aguanta un golpe puede partirse una mañana de helada.

Lama de aluminio térmico

Chapa de aluminio perfilada y rellena de espuma de poliuretano. Más rígida que el PVC, soporta mejor el sol y el frío y aísla algo más bajada. Pesa más, así que en huecos grandes conviene un recogedor de calidad o directamente un motor; en la guía para motorizar una persiana explicamos cómo se elige el par según el peso del paño.

Lama de aluminio extrusionado

Perfil macizo, sin relleno, mucho más resistente a golpes e intentos de forzarla. Es pesada y casi siempre se motoriza. En comercios se usa a menudo como alternativa más fina al cierre de lama ciega; si es tu caso, tienes las diferencias en la guía del cierre metálico de comercio.

Persiana de seguridad

Combina una lama robusta con bloqueos antielevación que impiden levantar el paño desde fuera, en el eje o en la lama final, y guías reforzadas y bien ancladas. Protege mientras está bajada, así que tiene sentido sobre todo en bajos, primeros pisos con acceso desde una cubierta y viviendas que pasan temporadas vacías. Lo explicamos en las persianas de seguridad.

Frío, heladas y contraste térmico: cómo se comporta cada material en Vitoria

Según los valores normales de AEMET para Vitoria-Gasteiz, medidos en el observatorio de Foronda entre 1981 y 2010, la ciudad tiene de media 49,4 días de helada al año, con una mínima media en enero de 1,2 °C, y en julio la máxima media es de 25,7 °C con una mínima de 12,3 °C. Es decir: inviernos de helada frecuente y, en verano, más de trece grados de diferencia entre el día y la noche.

Ese vaivén importa porque las lamas se dilatan con el calor y encogen con el frío. El PVC rígido se dilata del orden de 0,07 mm por metro y grado; el aluminio, unos 0,024 mm. En una lama de metro y medio con treinta grados de diferencia entre una noche de helada y una tarde de sol, el PVC cambia alrededor de 3 mm de largo y el aluminio, uno. Si la persiana está bien medida, ese juego lo absorben las guías; si el paño entra justo, el PVC roza o se sale en los extremos de temperatura.

El frío afecta además a la fragilidad. El PVC pierde resistencia al impacto a temperaturas bajas, y más cuanto más envejecido está por el sol: muchas lamas que se parten en invierno llevaban años debilitándose. El aluminio térmico no tiene ese problema. Por eso, en Vitoria, para huecos grandes o fachadas expuestas al norte y al viento, elegir aluminio térmico responde a algo más que a la estética.

Medir el hueco y elegir el tamaño de lama

La lama se elige por el ancho del hueco y por el espacio del cajón, y ambas cosas se miden en la visita: cuanto más ancho el hueco, más robusta la lama; cuanto más justo el cajón, más compacta.

Para medir se toma el ancho entre guías por dentro, en tres alturas, y la altura desde el alféizar hasta la ranura del cajón. El paño se corta algo más ancho que la luz visible para que entre en las guías, dejando holgura para la dilatación, y algo más alto para que queden lamas enrolladas en el eje con la persiana bajada. Luego se abre el cajón y se mide su fondo: en cajones de obra antiguos a veces hay que elegir la lama que cabe y no la ideal.

Como referencia del sector, la lama de PVC normal tiene unos 14 mm de grueso y unos 50 mm de altura, con versiones mini más pequeñas; en aluminio térmico son habituales perfiles de unos 37 a 55 mm de altura. Son medidas orientativas que cambian según el fabricante.

Manos midiendo con un flexómetro el marco de una ventana blanca y marcando con lápiz
Midiendo el marco con flexómetro. El ancho se toma en varias alturas porque los huecos antiguos rara vez están a escuadra, y esa diferencia decide cuánto entra el paño en las guías.

Colores: por qué el tono condiciona el material

Las lamas oscuras absorben mucho más calor que las claras. En una fachada que recibe sol toda la tarde, una lama de PVC de tono oscuro puede deformarse en verano: las lamas se arquean, rozan en las guías y la persiana empieza a atascarse. Lo vemos a menudo en la Rioja Alavesa, con más horas de sol, en la instalación de persianas en Oyón. Y ese mismo paño oscuro pasa de estar muy caliente a helarse en unas horas, el peor ciclo posible para el PVC.

Si quieres antracita, marrón oscuro o imitación madera, como los paños oscuros que cada vez se ven más en Salburua y Zabalgana, la elección sensata es aluminio térmico lacado. En orientaciones norte o en patios con sombra, el color pesa menos y puedes elegir con más libertad.

Instalador fijando con taladro la guía de una persiana de aluminio gris antracita nueva en una ventana
Montaje de una persiana de aluminio gris antracita en un ventanal. En tonos oscuros y huecos de este tamaño, el aluminio térmico se deforma mucho menos que el PVC.

El cajón: por donde se escapa el frío

Puedes poner la mejor lama del mercado y seguir notando frío si el cajón no está bien resuelto. El cajón es un hueco en el muro justo encima de la ventana y con frecuencia es el punto más débil del aislamiento de toda la fachada. El Documento Básico HE del Código Técnico fija exigencias de eficiencia energética para la envolvente del edificio según la zona climática, más exigentes cuanto más frío es el clima, y los huecos, cajón incluido, forman parte de ella. Hay tres grandes familias.

Cajón tradicional de obra

El de la mayoría de pisos construidos hace décadas, como los de Zaramaga, Arana, El Pilar o Txagorritxu: un hueco en el muro cerrado por dentro con una tapa de madera o aglomerado, poco o nada aislado y con tapas que no ajustan. En invierno es además donde aparece la condensación: el aire húmedo de la casa entra, se enfría contra la cara exterior y gotea, y en valles húmedos como el de la instalación de persianas en Laudio el problema se multiplica. Al cambiar la persiana es el momento de forrarlo por dentro con aislante que no roce el rollo, sellar las juntas de la tapa y poner cepillos en la ranura de salida del paño.

Cajón monoblock

Viene integrado con la ventana: forma parte del mismo bloque que la carpintería y se instala de una vez. Es lo habitual en la obra nueva de Lakua, Salburua o Zabalgana y en cambios de ventana completos. Suele venir aislado de fábrica y su registro se abre desde el interior, por abajo o por el frente. Si solo cambias la persiana y la ventana es monoblock, hay que respetar las medidas de ese cajón al elegir lama.

Cajón compacto exterior

Se atornilla por fuera, sobre la fachada o bajo el dintel, cuando no hay hueco de obra o no se quiere tocar el interior. Es la solución para poner persiana donde nunca la hubo. Se ve desde la calle, así que conviene comprobar antes qué admite la comunidad y, en el Casco Viejo o en edificios protegidos del Ensanche, consultar al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, porque allí la fachada tiene más limitaciones.

Fachada de un edificio de viviendas de ladrillo y piedra con balcones de forja y persianas grises bajadas a distintas alturas
Fachada de viviendas con persianas del mismo color en todas las ventanas. Cuando el cajón o la lama quedan a la vista, su tamaño y color se deciden junto con la lama.

Guías, lama final y remates: los detalles que deciden si dura

Las guías mantienen el paño recto y lo protegen del viento. Si las viejas están torcidas, oxidadas o fuera de plomo, la persiana nueva rozará desde el primer día y el recogedor trabajará forzado. Con el contraste de temperaturas de Vitoria, una guía mal anclada se mueve un poco cada ciclo de frío y calor hasta descuadrarse, así que el anclaje cuenta tanto como el perfil. Aprovechar guías en mal estado es uno de los ahorros que más caro salen a medio plazo.

Las guías llevan un cepillo o felpudo interior que amortigua el ruido y frena el aire. La lama final debe ser rígida y llevar una goma inferior que cierre contra el alféizar sin dejar rendija; esa goma, además, evita que se acumule agua bajo la lama y que la persiana amanezca pegada al alféizar los días de helada. Y conviene poner topes en la lama final para que el paño no se cuele entero en el cajón. Revisar cepillos, goma y topes cada pocos años forma parte del mantenimiento de persianas.

Manual o motorizada: decídelo antes de instalar

Para ventanas pequeñas, la cinta con recogedor sigue siendo lo lógico. Si crees que algún día querrás motorizar la persiana, dilo al instalar: el eje, el hueco en el cajón y la llegada de corriente se preparan distinto, y hacerlo después ensucia más. Si empiezas en manual, deja al menos prevista la canalización hasta el cajón para la futura motorización de persianas. Esa línea es instalación eléctrica de baja tensión y la regula el Reglamento electrotécnico para baja tensión, así que conviene que quede bien protegida y registrable desde el principio.

Comunidad de vecinos, fachada y marcado CE

Antes de cambiar una persiana que se ve desde la calle, pregunta en tu comunidad. La Ley de Propiedad Horizontal trata la fachada como elemento común y limita las alteraciones de su configuración exterior, así que cambiar el color, el tipo de lama o añadir un cajón exterior puede necesitar el visto bueno de la junta.

El otro papel que conviene pedir es la documentación del producto. Las persianas exteriores llevan marcado CE conforme a la norma armonizada UNE-EN 13659, que entre otras cosas clasifica su resistencia al viento. Es la forma de saber qué compras más allá del color, y en fachadas expuestas al viento de una ciudad abierta como Vitoria no es un dato menor.

Qué preguntar antes de aceptar un presupuesto

Un buen presupuesto de persiana nueva describe cada pieza, no solo el metro cuadrado. La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios te respalda para pedir información clara y previa del precio; usa esta lista para comparar ofertas en igualdad.

  • Material, perfil y color de la lama, y si incluye lama final con goma.
  • Si las guías se cambian o se aprovechan, de qué material son y cómo se anclan.
  • Diámetro del eje, soportes y si se sustituyen los rodamientos.
  • Qué se hace con el cajón: aislamiento, sellado de la tapa, cepillos en la ranura.
  • Accionamiento: tipo de recogedor o modelo de motor y cómo se maneja.
  • Si el material llega con su documentación y qué garantía cubre la colocación.

Cómo lo hacemos: de la visita a la persiana probada

En la visita medimos el hueco, abrimos el cajón para ver su tamaño y su estado, comprobamos las guías y te preguntamos cómo usas esa habitación: si da el sol, si es un dormitorio que quieres a oscuras, si es planta baja. Si la persiana actual solo tiene una cinta rota o una lama partida, te lo decimos: a veces basta con repararla y no hace falta cambiarla. La valoración es gratuita.

El presupuesto te llega cerrado, por escrito y sin compromiso, con lama, color, cajón, guías y accionamiento detallados. Suministramos e instalamos la persiana, y el trabajo lleva garantía por escrito. El día de la obra retiramos la vieja, colocamos la nueva, ajustamos topes y recorrido y la probamos contigo antes de irnos. Llevamos más de diez años haciéndolo en la ciudad y en Álava; tienes más detalle de la instalación de persianas en Vitoria-Gasteiz y de cómo prepararlas para el frío en la guía de persianas en invierno en Vitoria.

Operario ajustando con atornillador la parte alta de un marco de ventana
Operario fijando la parte alta de un marco. Guías y cajón bien anclados son lo que mantiene la persiana nueva recta tras muchos inviernos de dilatación y contracción.

Lo hacemos en tu municipio

Normativa y fuentes citadas

Preguntas frecuentes

¿Es mejor la persiana de PVC o la de aluminio?

Depende del hueco. El PVC es ligero y suficiente para ventanas de tamaño normal y resguardadas. El aluminio térmico es más rígido y estable con el calor y el frío, y conviene en huecos anchos, fachadas expuestas o cuando se quieren colores oscuros.

¿Por qué se parten las lamas de PVC en invierno?

Porque el PVC pierde resistencia al impacto con el frío, y más si está envejecido por el sol. Una lama vieja que aguanta un tirón en verano puede partirse una mañana de helada, sobre todo si la persiana está pegada y se fuerza la cinta o el motor.

¿Una persiana nueva mejora el aislamiento de la casa?

Ayuda, sobre todo si se aprovecha para aislar y sellar el cajón, que suele ser el punto más frío del hueco y donde aparece la condensación en invierno.

¿Necesito permiso de la comunidad para cambiar la persiana?

Si la persiana se ve desde la calle y cambias color, tipo o añades un cajón exterior, conviene consultarlo antes, porque la fachada es elemento común. En el Casco Viejo y en edificios protegidos, consulta también al Ayuntamiento.

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