Motorizar en Legutio tiene una ventaja práctica: en invierno, un motor bien regulado no fuerza el paño como lo hace un tirón de cinta, y con un buen final de carrera la persiana no se clava contra el alféizar helado. En los adosados con preinstalación, pulsador cableado y, si hay muchas persianas, un mando por planta o por fachada. Elegimos el motor tubular por el peso del paño, de 10 a 30 Nm, y revisamos antes guías y lamas, porque un motor no arregla un paño que roza. Todo el proceso está en la página de motorización de persianas.
En las casas de los concejos, con muros de piedra y sin tomas junto a las ventanas, proponemos motor vía radio con pulsador inalámbrico o mando, sin rozas. Recomendamos maniobra manual de emergencia en las salidas a terraza, porque en esta zona los cortes de luz con nieve o viento no son raros. Si ya tienes persianas motorizadas que fallan, mira antes la reparación de persianas eléctricas: a veces basta con reprogramar. Y si tienes otra casa en el valle de al lado, motorizamos igual en Gorbeialdea: mira la motorización de persianas en Zuia.
La pieza central es el motor tubular, que va alojado dentro del eje octogonal: de 35 mm de diámetro para ejes de 40 y de 45 mm para ejes de 60. Se elige por par, medido en newton metro, según el peso y el ancho del paño; en vivienda lo normal está entre 10 y 30 Nm. Los finales de carrera hacen que la persiana pare siempre en el punto justo arriba y abajo, sin golpear el cajón ni apretar contra el alféizar. Después decides cómo manejarla: pulsador de pared, mando vía radio para agrupar persianas o integración domótica para controlarla desde el móvil.