Motorizar tiene mucho sentido en los pisos de los bloques vitorianos con persianas grandes de salón, donde la cinta y el recogedor son justo las piezas que más se rompen. Montamos un motor tubular dentro del eje octogonal, de 10, 20 o 30 Nm según el peso del paño, retiramos la cinta y dejamos rematado el hueco del recogedor. Antes comprobamos que la persiana corre bien por las guías, porque un motor no arregla un paño que roza: si hace falta, primero se hace la reparación de la persiana.
En el Ensanche, en Txagorritxu o en los bloques de El Pilar no suele haber toma de corriente junto a la ventana, así que proponemos motor vía radio con pulsador inalámbrico o mando, sin abrir rozas en paredes ni techos. En las viviendas de Zabalgana o Salburua con preinstalación, el pulsador cableado es lo más directo, y se puede añadir control desde el móvil y programación horaria para que las persianas bajen solas las noches de helada. La guía para motorizar una persiana explica cómo elegir el par del motor.
También motorizamos cierres metálicos de comercios del Casco Viejo y del Ensanche, con motor central o lateral según el cierre y el espacio. Montamos el motor con final de carrera electrónico, lo regulamos en tu presencia y te dejamos los mandos programados. Todos los detalles técnicos están en la página de motorización de persianas en Vitoria.
Motorizar es de las mejoras que más se notan en una casa: se acaban los tirones de cinta, los recogedores rotos y el esfuerzo de subir una balconera grande. En la mayoría de viviendas se hace sobre la persiana que ya tienes, sin obra, trabajando desde el registro del cajón. Es habitual en pisos de los años 70 y 80 del Ensanche, Adurtza o El Pilar, con cajones de obra de buen registro, y en viviendas más nuevas de Salburua o Zabalgana que se entregaron con cinta. Si cambias la cinta cada poco, el motor elimina de raíz las dos piezas que más se gastan: la cinta y el recogedor.